Charla
Nadie va a usar tu app — Y aun así puede ser lo más importante que construyas
- Viernes 13 de noviembre · 15:10 a 15:35
- Aula Magna · Universidad San Sebastián
«¿Y quién lo va a usar?» Es una de esas preguntas que suenan tan sensatas que pueden hacernos abandonar una idea antes de ponerla a prueba. Durante décadas, construir software exigía mercado, escala y retorno. Hoy su costo cayó, pero nuestros criterios no cambiaron al mismo ritmo. Voy a contar cómo construí una app para una sola usuaria, sin intención de conseguir la segunda. Ninguna startup la habría desarrollado ni ningún inversionista la habría financiado. Pero cuando ella la usó, el producto ya había hecho todo lo que yo esperaba. Era software como acto de cuidado: hecho para una persona concreta y una necesidad que conocía íntimamente. Una aplicación también puede parecerse a una comida casera: su valor viene de conocer exactamente a quién tienes sentado a la mesa. Después empecé a encontrar esta lógica en otros lugares: software demasiado pequeño, específico o breve para convertirse en producto, pero lo bastante valioso como para construirlo. ¿Para quién vale la pena hacerlo?